Este es un espacio para compartir unas serie de temas sobre las ciencias cognitivas y áreas del saber relacionadas
martes, 11 de agosto de 2015
domingo, 2 de agosto de 2015
viernes, 24 de julio de 2015
La venganza de los ositos de agua
El reloj de Deborah empieza a correr, y los
ositos de agua son los primeros protagonistas. Los científicos estamos
intentando desde hace años entender el principio físico que hace a estos
ositos resistentes incluso en las condiciones más adversas: la
transición vítrea. Y así empezamos este blog...
Foton12.jpg
Vida y desorden
Hypsibiusdujardini.jpg
1024px-Snowflake.jpg
jueves, 2 de julio de 2015
Un estudio compara la evolución de las capacidades visoespaciales en neandertales y humanos modernos
Un trabajo del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) ha comparado en dos estudios la evolución de las capacidades visual y espacial de humanos modernos y neandertales, y ha constatado como estos últimos no ampliaron las áreas parietales dedicadas a estas funciones como lo hicieron los humanos modernos.
Además,
las marcas en sus dientes denotan el uso habitual de la boca para
manipular objetos con mayor frecuencia que cualquier población de 'Homo
sapiens'.
El
investigador Emiliano Bruner, autor de este trabajo, revisó en la
revista 'Quaternary International' la importancia de la evolución de las
áreas parietales en los homínidos, que radica en que estas áreas
representan un nudo crucial para todas las funciones visoespaciales.
Éstas
permiten integrar el cuerpo con el espacio y con los objetos,
"incluyendo procesos a pequeña escala, como la manipulación, o a una
escala más amplía, como la orientación", señala el investigador, que ha
contado con la participación de Atsushi Iriki, del Riken Brain Institute
de Tokio (Japón).
Al
integrar antropología, paleontología, primatología y neurociencias, el
trabajo pone en evidencia el papel de las funciones visoespaciales
(capacidad para representar, analizar y manipular un objeto mentalmente)
en la gestión de la relación entre cerebro, cuerpo y objetos.
"Los
cambios en estas funciones podrían haber aumentado el nivel de
integración entre nuestro cerebro y el ambiente externo, ampliando
nuestras capacidades cognitivas, al disponer de elementos e
informaciones del ambiente exterior, y no solo de los recursos de
nuestro sistema nervioso", ha explicado a 'Sinc' Bruner.
INTEGRACIÓN ENTRE CEREBRO, CUERPO Y CULTURA MATERIAL
Además,
el investigador también ha publicado otro estudio sobre las capacidades
de integración visoespacial de neandertales y humanos modernos
publicado en la revista 'Journal of Anthropological Sciences', que forma
parte de la segunda parte de una serie de comentarios científicos
acerca de unos posibles límites en la integración entre cerebro, cuerpo y
cultura material en los neandertales.
"Las
poblaciones neandertales no presentan una ampliación de las áreas
parietales dedicadas a la integración visoespacial parecida a los
humanos modernos, y al mismo tiempo muestran marcas en los dientes que
denotan el uso habitual de la boca para manipular objetos, con una
frecuencia y un grado mucho mayor que cualquier población de 'Homo
sapiens'", ha explicado este experto.
Con
esta hipótesis, Emiliano Bruner y la investigadora del IPHES de
Tarragona Marina Lozano se cuestionan si el uso tan frecuente de los
dientes, que podría considerarse "arriesgado" dada su importancia en la
alimentación, pudo haber sido consecuencia de una capacidad de
integración entre ojo y mano --compensada con la ayuda de la boca--, y
entre cerebro y objeto menos especializada que en nuestra especie.
Desinterés del conocimiento científico
La crítica de los mitos de la ciencia y la tecnología en la obra de Gary Larson 4
El mito:
La única motivación de la ciencia es el avance del conocimiento. Solo
olvidando a la sociedad, para centrarse exclusivamente en la búsqueda de
la verdad, están eventualmente los científicos en condiciones de
beneficiar a la sociedad.
… Sin embargo los científicos son personas que comparten los mismos motivos y determinantes de otros seres humanos
en otras áreas de actividad, incluidos los más mundanos. La
organización de la producción de conocimiento en ciencia tiene la
función de minimizar la influencia de esos condicionantes externos de
carácter no epistémico.
Como ha mostrado el análisis naturalista de la ciencia, el buen funcionamiento del sistema no necesita presuponer la perfecta racionalidad y filantropía de sus agentes. Es precisamente lo que argumenta David Hull
haciendo uso del argumento económico de la mano invisible, al explicar
la excelencia epistémica de la ciencia, no en términos del seguimiento
individual de reglas, sino en términos de sus características
organizativas.
De acuerdo con dicho argumento, la institución científica está organizada de modo tal que una mano invisible
transforma el “egoísmo individual” del físico o el biólogo en el
“bienestar epistémico” de la comunidad de físicos o de biólogos.
El sistema de recompensas y distribución de prestigio y recursos, a
través de mecanismos como la revisión por pares, promueve la
competitividad y el rigor, dando lugar a que el comportamiento de los
científicos individuales, motivados por la legítima búsqueda de esos
recursos curriculares o materiales, se ajuste a pautas de excelencia
que, globalmente, favorecen la corrección de errores y la conducta
racional. Se trata de mecanismos que tienen el efecto global de promover
la evitación del fraude, estimular la cuidadosa replicación de
resultados, alentar la distribución del esfuerzo de investigación e
incentivar la exploración de nuevos ámbitos de desarrollo disciplinar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)