Nadie en nuestros días desconoce que el
fuego es un
elemento de utilidad para los humanos y que constituye uno de nuestros
más grandes descubrimientos. Sin embargo, la verdadera importancia del
fuego en la evolución humana recae en la determinación que tuvo sobre su
cerebro y, consecuentemente, en el desarrollo de su mente, la más
poderosa adquisición de nuestra especie, que nos distingue y eleva en el
reino animal. Una buena manera de comprender esta afirmación es
recorriendo el proceso que tuvo lugar desde que nuestro antepasado, el
Homo erectus, por vez primera dominara el fuego y lo pusiera a su disposición. Viajemos.
Alimentación de los primeros Homo erectus
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Hace 1.5 millones de años, un
homínido al que llamamos Homo erectus
por su posición bípeda –esto es, que camina en dos pies– vagaba
intentando forrajear alimentos que le dotaran de la energía necesaria
para sobrevivir.
Al no poseer ni garras ni colmillos, no era capaz de enfrentarse a
las grandes fieras para obtener comida, sin mencionar que era una fácil
presa de ellas. La única vía que le quedaba entonces resultaba la
carroñera, es decir, comer la carne de un animal muerto y, desde luego,
las plantas. Así pues, nuestro
Homo erectus engullía sus alimentos crudos.
La carne cruda y los vegetales sin cocción requieren más tiempo y
energía para digerirse que los cocidos. Por eso los chimpancés se pasan
horas mascando su comida antes de tragarla. Es un modo natural de apoyar
el proceso, pero un modo lento obviamente.
Descubrimiento del fuego
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Hace aproximadamente 800 mil años, el
Homo erectus descubrió el
fuego y
aprendió a utilizarlo. Los científicos han encontrado rastros en
distintos asentamientos que demuestran que nuestros ancestros no solo
sabían
hacer fuego, sino que lo utilizaban para cocer sus alimentos, construir herramientas de trabajo y otros menesteres.
Consecuencias del descubrimiento del fuego
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Luz y calor
El
fuego se convirtió en una fuente de luz y calor.
Mientras la vida de esto homínido era diurna y al caer la noche se
retiraba a dormir o a estar sentado en silencio en su nicho, una vez que
apareció el
fuego
puedo tener una vida nocturna. Además tenía una forma nueva de
protegerse de las bajas temperaturas del invierno, que podía utilizar
dentro de su caverna o a la intemperie.
Comida cocida
Con la aparición del
fuego, llegó a la vida de nuestros antepasados un suceso único dentro del mundo natural: la
comida
cocida. Con ello se ampliaba el número de productos que se podían
comer; se almacenaba comida para el invierno; se preparaba alimento de
consistencia suave, ideal para individuos mayores ya sin dientes
pudieran comer, entre otras facilidades. La cocción de los
alimentos duplicó los años de vida y trajo a la tribu una nueva
experiencia.
Empero, dos cosas esenciales ocurrieron: se incrementaron las
calorías obtenibles por el sistema digestivo y se redujo el costo
energético de la digestión. De ahí que hubiera más energía metabólica
para que el organismo realizara otros procesos. El sistema nervioso se
vio así considerablemente favorecido.
Protección de los depredadores y cacería
Una vez que el hombre dominó el
fuego, pudo protegerse
mejor de sus depredadores. Recordemos que en su época polulaban las
criaturas salvajes. Observemos por ejemplo al tigre dientes de sable:
este animal le teme, y con razón, al poder del fuego.
Junto a la defensa, el
Homo erectus encontró
una nueva manera de obtener alimentos: la cacería. El fuego no solo
ahuyenta bestias como los mamuts, haciéndolos caer por abismales
acantilados, sino que ayuda a mejorar las herramientas para la caza.
Salud
El
fuego permitió cuidar de la salud. Con él se
esterilizaban instrumentos y heridas. Otro uso dado fue al hervir las
plantas para obtener brebajes con poderes curativos; al inhalar el vapor
se descongestionaban las vías respiratorias. Un dato interesante es que
tan solo hirviendo la corteza de sauce, se obtenía una sustancia cuyo
ingrediente activo es la aspirina.
Camino a la humanización
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Si lo pensamos bien, una vez que nuestro ancestro obtuvo el
dominio del fuego,comenzó
su carrera desenfrenada hacia la humanización. Tanto la vida en
comunidades, fortalecida al amparo del hogar y enriquecida con
interacciones sociales, como la influencia de la dieta en su anatomía,
especialmente en el cerebro, crearon las condiciones para que una nueva
era surgiera, emergiendo de ella otro eslabón más de nuestra
evolución.
Pero sobre cómo el cerebro se modificó y cuáles fueron sus consecuencias te hablaré próximamente.