viernes, 23 de abril de 2010

Neanderthals may have interbred with humans


Genetic data points to ancient liaisons between species.
An interspecies love child?Christoph P.E. Zollikofer
Archaic humans such as Neanderthals may be gone but they're not forgotten — at least not in the human genome. A genetic analysis of nearly 2,000 people from around the world indicates that such extinct species interbred with the ancestors of modern humans twice, leaving their genes within the DNA of people today.
The discovery, presented at the annual meeting of the American Association of Physical Anthropologists in Albuquerque, New Mexico, on 17 April, adds important new details to the evolutionary history of the human species. And it may help explain the fate of the Neanderthals, who vanished from the fossil record about 30,000 years ago. "It means Neanderthals didn't completely disappear," says Jeffrey Long, a genetic anthropologist at the University of New Mexico, whose group conducted the analysis. There is a little bit of Neanderthal leftover in almost all humans, he says.
The researchers arrived at that conclusion by studying genetic data from 1,983 individuals from 99 populations in Africa, Europe, Asia, Oceania and the Americas. Sarah Joyce, a doctoral student working with Long, analyzed 614 microsatellite positions, which are sections of the genome that can be used like fingerprints. She then created an evolutionary tree to explain the observed genetic variation in microsatellites. The best way to explain that variation was if there were two periods of interbreeding between humans and an archaic species, such as Homo neanderthalensis or H. heidelbergensis.
"This is not what we expected to find," says Long.
Using projected rates of genetic mutation and data from the fossil record, the researchers suggest that the interbreeding happened about 60,000 years ago in the eastern Mediterranean and, more recently, about 45,000 years ago in eastern Asia. Those two events happened after the first H. sapiens had migrated out of Africa, says Long. His group didn't find evidence of interbreeding in the genomes of the modern African people included in the study.
The researchers suggest that the population from the first interbreeding went on to migrate to Europe, Asia and North America. Then the second interbreeding with an archaic population in eastern Asia further altered the genetic makeup of people in Oceania.
The talk at the anthropology meeting caught the attention of many researchers, some of whom have been trying to explain puzzling variations in the human genome. "They are onto something," says Noah Rosenberg, an anthropological geneticist at the University of Michigan in Ann Arbor, who heard the talk.
A test of the New Mexico team's proposals may come soon. Svante Pääbo and colleagues at the Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology in Leipzig, Germany, announced early last year that they had finished sequencing a first draft of the Neanderthal genome, and they are expected to publish their work in the near future. Pääbo's earlier studies on components of Neanderthal genomes largely ruled out interbreeding, but they were not based on more comprehensive analyses of the complete genome.
Linda Vigilant, an anthropologist at the Planck Institute, found Joyce's talk a convincing answer to "subtle deviations" noticed in genetic variation in the Pacific region.
"This information is really helpful," says Vigilant. "And it's cool."
The paleontological record also is producing fossils that complement such interbreeding theories. Pääbo's team and Russian colleagues recently reported the mitochondrial genome of an archaic human from the Altai Mountains — in southern Siberia near ancient Asian trade routes1.
The ancient mitochondrial DNA came from a piece of finger bone, which the groups haven't identified by species. It could be Neanderthal, a new Homo species or some other archaic form — like H. erectus, who spread to Oceania by 1.8 million years ago.
The Pääbo team reported that the bone was from an individual that lived 30,000–48,000 years ago in Denisova Cave, near where both modern humans and Neanderthals then dwelled. But the age of the bone has been questioned by researchers, who say the cave's sediments may have been reworked, making the bone's layer older.


At the anthropology meeting, Theodore Schurr, a molecular anthropologist at the University of Pennsylvania in Philadelphia, said the genetic model showing interbreeding raises questions about the range of species, like H. heidelbergensis. He noted that human skeletons found at Lake Mungo in New South Wales, Australia, have robust features, which may represent the result of interbreeding; they are dated to more than 20,000 years ago.
Keith Hunley, another member of the New Mexico group, said the team is now moving to publish its results in the near future. 
  • References

    1. Krause, J. et al. Nature doi:10.1038/nature08976 (2010).

Los neandertales se 'cruzaron' con otras especies de hominidos

Un nuevo estudio señala lo que hasta ahora se había negado: sí hubo cruces entre nuestros antepasados y otras especies de humanos, entre ellos los Neardentales. En concreto se sugiere que hubo al menos dos cruces, uno hace 60.000 años en el este del Mediterráneo, y otro hace 45.000 años, en el este de Asia.
La investigación, dada a conocer por la revista Nature, se ha basado en más de 600 marcadores genéticos, denominados “microsatélites”, secuenciados en casi cien diferentes poblaciones de todo el mundo.
El debate sobre la posible hibridación se reabre. El mes pasado, un equipo del Instituto Max Planck recuperó el ADN de un homínido desconocido hasta ahora, que convivió hace unos 40.000 años con los neardentales y los humanos de los que descendemos nosotros.
DESCARGAS. El primer amor, un reportaje en que Juan Luis Arsuaga le cuenta a Lorena Sánchez cómo era el sexo en los neandertales y otros homínidos de Atapuerca.

miércoles, 21 de abril de 2010

LA FELICIDAD, CONECTADA A LA VIDA SOCIAL Y A LAS CONVERSACIONES PROFUNDAS



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Psicología
Jueves, 15 de Abril de 2010 09:42
¿Una vida feliz está llena de charlas triviales o de conversaciones profundas y reflexivas? Según los resultados de un estudio, el bienestar está relacionado con tener menos charlas triviales y más conversaciones profundas.

Matthias R. Mehl, Shannon E. Holleran, y C. Shelby Clark de la Universidad de Arizona, junto a Simine Vazire de la Universidad Washington en San Luis, investigaron si las personas felices y las que, sin concurrir circunstancias que claramente lo justifiquen, se sienten descontentas, difieren en los tipos de conversaciones en las que tienden a participar.
 Los voluntarios que participaron en el estudio llevaron consigo durante cuatro días un dispositivo de grabación discreto y activado electrónicamente, denominado EAR por sus siglas en inglés. Este dispositivo grabó periódicamente fragmentos de sonidos mientras los participantes realizaban sus actividades diarias.
 En este experimento, el EAR registró 30 segundos de sonidos cada 12,5 minutos. En total, se obtuvieron más de 20.000 grabaciones. Los investigadores las escucharon luego y clasificaron las conversaciones como charlas triviales o conversaciones profundas. Además, los voluntarios fueron sometidos a evaluaciones sobre su bienestar y su personalidad.
 El análisis de las grabaciones condujo a algunos hallazgos muy interesantes. Las personas con mayor bienestar pasaban menos tiempo solas y más tiempo hablando con otras: Específicamente, los participantes más felices pasaban un 25 por ciento menos de tiempo solos y un 70 por ciento más de tiempo hablando con gente, en comparación con los participantes que menos felices se sentían.
 Además de la diferencia en la cantidad de interacciones sociales que tenían las personas felices y las descontentas, también se detectó una diferencia en los tipos de conversaciones en las que participaban: Los participantes felices tenían el doble de conversaciones profundas y un tercio de las charlas triviales, con respecto a los participantes descontentos.
 Estos hallazgos sugieren que una vida feliz es social, y rica en conversaciones profundas, en vez de solitaria y superficial.
Scitech News

LA MANIFESTACION FISICA DE UNA EMOCION, ¿TAMBIEN AFECTA A QUIEN LA EXPRESA?


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Psicología
Miércoles, 21 de Abril de 2010 08:23
La expresión facial de una persona puede decir a las demás qué piensa o siente. Pero también influye en la habilidad de esa persona para entender el lenguaje escrito relacionado con emociones, según las conclusiones a las que han llegado los autores de una nueva investigación sobre 40 personas en las que se desactivó temporalmente un par de músculos de la frente que son responsables del movimiento de fruncir el ceño.
Para comprobar si el impedir que las personas pudieran fruncir el ceño influía en su comprensión del lenguaje relacionado con las emociones, David Havas, de la Universidad de Wisconsin-Madison, pidió a los pacientes leer frases escritas, antes del tratamiento de desactivación temporal de esos dos músculos de la frente y dos semanas después del tratamiento. Las frases denotaban enojo, como por ejemplo "El insistente vendedor le telefonea mientras usted está comiendo y no le deja almorzar en paz"), tristes ("El día de tu cumpleaños abres el buzón de entrada de tu e-mail y no encuentras ningún mensaje de felicitación"), o alegres ("El parque acuático resulta refrescante en este día caluroso de verano.").
 Havas midió la habilidad para entender estas frases a partir de cuán rápidamente el sujeto apretaba un botón para indicar que había terminado de leerla. El equipo de investigación verificó periódicamente que los lectores entendían de verdad las frases y no se limitaban a apretar el botón.
 Los resultados mostraron la ausencia de cambios en el tiempo necesario para entender las frases alegres. Pero después del tratamiento, los sujetos tardaron más en leer las frases de enojo y las tristes. Aunque la diferencia fue pequeña, resultó significativa, según Havas, quien asevera además que los cambios en el tiempo de lectura no pueden ser atribuidos a cambios en el estado de ánimo de los participantes.
 Este estudio sobre cómo la generación de ciertas expresiones faciales afecta a los centros emocionales del cerebro establece, aparentemente, un vínculo entre la expresión de la emoción y la habilidad para entender el lenguaje. Normalmente, el cerebro estaría enviando señales a la periferia para fruncir el ceño, y el resultado físico activaría un mensaje de respuesta hacia el cerebro. Pero aquí, ese bucle sufre una alteración, y la intensidad de la emoción y el nivel de habilidad que la persona con esa parálisis temporal tiene de entender dicha emoción cuando está encarnada en el lenguaje, se ven perturbados.
 Tal como señala el psicólogo Arthur Glenberg (ahora en la Universidad Estatal de Arizona), en términos teóricos, el hallazgo hecho en este estudio respalda una hipótesis psicológica llamada cognición corpórea. La idea de la cognición corpórea es que todos nuestros procesos cognitivos, incluso aquellos a los que se considera muy abstractos, están realmente enraizados en procesos corporales básicos de percepción, acción y emoción.
Scitech News