miércoles, 22 de febrero de 2012

Un paso más en el esclarecimiento del papel de la etnia en el reconocimiento de rostros

Hay personas con notable facilidad para recordar rostros que han visto antes, mientras que a otras les resulta difícil reconocer a gente con la que han tratado. Hay muchos factores que intervienen en la habilidad para reconocer personas por su cara, pero existe una constante que ha intrigado no sólo a psicólogos y antropólogos, sino a cualquier persona que la haya vivido: la mayor facilidad con que la gente reconoce rostros de personas que son de su misma etnia.

Una nueva investigación aporta datos esclarecedores para explicar este enigma, y lo hace gracias en parte al magnífico laboratorio natural que constituyen ciertas poblaciones de chinos malayos, que, de modo natural y sin darse cuenta, han adaptado sus técnicas de reconocimiento facial al ambiente multicultural en el que viven.

El estudio, a cargo del equipo de la investigadora Chrystalle B.Y. Tan, de la Universidad de Nottingham (Campus de Malasia), ha mostrado que los chinos malayos adoptan un patrón de análisis visual único, que difiere del de los occidentales y del de los chinos del continente, a causa sin duda de la naturaleza multicultural de su población.

La capacidad de reconocer rostros distintos tiene obvias ventajas sociales y evolutivas. Los rostros humanos brindan información vital sobre la identidad, y también acerca de características como género, edad, salud y atractivo físico. Aunque todos tenemos los mismos rasgos faciales básicos, poseemos otros rasgos distintivos propios, y existen evidencias de que el cerebro dispone de un módulo mental especializado en el procesamiento de rostros.

[Img #6860]Hay personas con notable facilidad para recordar rostros que han visto antes. (Foto: University of Nottingham)

 
 
Una investigación previa realizada por investigadores de la Universidad de Glasgow en Escocia mostró que los asiáticos de China continental usan una técnica de reconocimiento de rostros más holística que la empleada por los occidentales.

Los chinos, cuando escrutan la cara de alguien, se concentran en el centro del rostro, por la zona de la nariz. Los occidentales, en cambio, se concentran en un área triangular entre los ojos y la boca. Los chinos nacidos en el Reino Unido usan ambas técnicas de un modo muy eficaz.

La creencia tradicional es que toda la gente reconoce un rostro mirando sucesivamente a cada ojo y luego a la boca. Sin embargo, la gente de algunos grupos asiáticos en realidad se concentra en el centro del rostro, por la zona de la nariz.

A los occidentales, en su entorno demográfico natural, les puede resultar útil el análisis de cada parte separada del rostro, teniendo en cuenta que es habitual que sean parte de poblaciones en las que el color natural de los ojos y el del cabello varían considerablemente.

No es ese el caso para, por ejemplo, los chinos del territorio continental, a quienes les resulta mejor el uso de una estrategia más global, utilizando información relativa a cómo están dispuestos los rasgos.

Por su parte, los chinos nacidos en el Reino Unido usan una combinación de ambas técnicas, lo que les dota de una capacidad para reconocer rostros que resulta mejor que las usadas por otros grupos demográficos.

La nueva investigación indica que los chinos malayos adoptan un patrón de análisis combinado que, en su conjunto, difiere tanto del de los occidentales como del de los chinos del continente. En los experimentos realizados, esta combinación de patrones de análisis orientales y occidentales ha demostrado ser muy ventajosa para los chinos malayos a la hora de reconocer con precisión rostros de personas chinas y de personas caucásicas.

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