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| Neurología | |
| Lunes, 26 de Julio de 2010 16:30 | |
Se ha descubierto que, incluso antes de aprender a hablar, los bebés organizan la información concerniente a números, espacio y tiempo de modos más complejos de lo que anteriormente se creía.![]() Foto: Carol Clark Para el estudio, Lourenco colaboró con el neurocientífico Matthew Longo del University College de Londres. Lo descubierto en esta investigación indica que desde los primeros meses de vida los humanos usamos la información sobre la cantidad para organizar nuestra experiencia del mundo. La información sobre la cantidad parece ser una herramienta poderosa para realizar predicciones sobre cómo deberían comportarse los objetos. Lourenco se centró en el desarrollo de la percepción espacial, y cómo ésta interactúa con otras dimensiones cognitivas, como el procesamiento numérico y la percepción del tiempo. Las investigaciones anteriores sugieren que estos dominios cognitivos distintos están muy conectados a escala neuronal. Los experimentos muestran, por ejemplo, que la mente de los adultos asocia números más pequeños con el lado izquierdo del espacio, y números más grandes con el derecho. Otros experimentos muestran que cuando se pide a los adultos que seleccionen rápidamente el mayor de dos números, la tarea resulta mucho más difícil si el número mayor es representado como físicamente menor que el número menor. Scitech News | |





Desde hace muchos años, los científicos han estado estudiando las pautas de migración humana del pasado lejano valiéndose de evidencias fósiles y de datos moleculares como por ejemplo secuencias de ADN. Estudiar a los piojos da a los investigadores una vía adicional para bucear en el pasado de la humanidad. Recolectando piojos de todas partes del mundo y analizando su ADN es posible ayudar a reconstruir la historia de las grandes migraciones humanas del ayer
Mire usted fijamente a la cara de un desconocido durante mucho rato y probablemente ocurran dos cosas: se sentirá incómodo, y tendrá la sensación de que al desconocido no le gusta que le mire con tanta insistencia. Para la mayoría de las personas, ese tipo de percepción social aparece de modo natural. Pero no ocurre así para quienes tienen el síndrome de Williams